Divino Infante Dulce Nombre de Jesús

Actual

A lo largo de la historia de la imagen de La Virgen del Rosario, han sido varios simulacros del Niño Dios los que la han acompañado sobre su regazo. En total han sido cuatro, esto es debido a los avatares históricos por los que ha pasado la imagen.

La primera imagen del niño era la original, perdida en los sucesos de 1931 junto con todo el patrimonio a excepción de la cabeza de la virgen. Sólo un documento grafico arroja luz sobre la gran calidad del niño que poseía la virgen. Se trataba de un niño con los brazos extendidos a modo de cruz y la cabeza girada hacia su madre en actitud dialogante al más puro estilo “manierista”.

Imagen anterior a la actual

Es en la década de los sesenta, cuando una vecina de Churriana regala a La Virgen del Rosario un niño realizado en madera de escaso valor artístico y un tamaño nada acorde con la virgen. Este niño ha perdurado hasta nuestros días y fue restaurado por Francisco Naranjo Beltrán en el año 2009. Actualmente se encuentra en las dependencias de la Parroquia.

No es hasta el año 2011 y concretamente en 17 de Diciembre, cuando el grupo parroquial ve por fin cumplido uno de sus grandes anhelos, la bendición del nuevo Divino Infante realizado por Francisco Naranjo Beltrán, recreado a partir del único documento gráfico conservado, donde se aprecia con dificultad el primitivo niño perdido en 1931. En este caso Francisco se vale de un modelo del S:XVIII al que hace variaciones de talla y encarnadura partiendo de un sacado de puntos. Este niño es en tamaño mucho mas armonioso con respecto a la virgen, está en posición sedente con los brazos extendidos en forma de cruz y la cabeza apoya sobre el hombro de su madre a la que mira directamente en un dialogo Divino.

Vista frontal y lateral de la actual talla

Vista frontal y lateral de la actual talla

El cuerpo está perfectamente anatomizado con las características “roscas” de un niño pequeño, la cabeza es redonda y proporcionada el pelo poco voluminoso exceptuando en la parte de la nuca donde termina creando unos pequeños bucles, la boca esta entreabierta dejando ver la dentadura, las cejas arqueadas como la madre y posee postizos de pelo natural en las pestañas y ojos de cristal pintados. La encarnadura es rosácea y el cabello color pelirrojo.

Con esta importante adquisición la imagen de La Virgen del Rosario queda completa artísticamente y mejorada, ya que la semejanza del Divino Infante con ella recrea tiempos pasados que nunca se debieron ver truncados.

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